Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como El Salvador

Jorge González: el mito mágico

Jorge González: el mito Mágico Hay personas que resisten una simple biografia,   una descripcion vana, una gruesa rese ña, y   que ameritan la justicia de un estudio si no minucioso, al menos, tomando en consideración su específica circunstancia social e historica, que permita así, sobretodo, empezar a comprender la grandeza o la miseria, el significado o la intrascendencia, el legado o el olvido,   de esa vida que en esa biografía se manifiesta. La historia de Jorge González Barillas, el “Mágico”, es una de esas vidas humanas que enredadas siempre en el rumor, la leyenda, la estridente euforia, el ciego fanatismo, la emoción espontánea de la multitud, el nacionalismo banal o la rigidez del pensamiento, propicia y seguirá propiciando múltiples valoraciones y juicios, muchas de ellas, tan superficiales como equivocadas; otros, colocando su figura dentro del Olimpo imaginario de los seres que transitan a capricho entre lo divino y lo terreno. Solo un...

Quiénes somos los salvadoreños en el extranjero

¿Quiénes somos los salvadoreñass en el extranjero? La definición de nuestra identidad nacional es una tarea compleja en la que uno está obligado, como en el caso de todo aquello que se refiere a la cultura humana, de ir a la zaga de las trasformaciones cotidianas que en el amplio escenario de la vida de las personas y los grupos que conforman una nación, se producen. El mismo concepto de nación es entendido de suyo de diferente manera. Este concepto parece estar anquilosado a una idea muy tradicional de un territorio, un idioma, una religión y unos símbolos patrios. Por lo tanto, el concepto mismo de nacionalidad, también debiese desprenderse de su más llano significado: país de origen de una persona. La realidad histórica de la población salvadoreña, caracterizada por esa marcada necesidad migratoria, obliga a pensar el concepto de nación y de cultura –en relación a esa población- con mayor complejidad. Estamos ante un grupo humano, que ya no pertenece a un territorio pr...

La esperanza de un país

La esperanza de un país. No entiendo el trabajo de un maestro, ajeno a la utopía, al sueño, al deseo de un mundo mejor, vivible, justo. Por esa razón, toda persona con esa vocación es al final de cuentas, como educadora o educador, un/a humanista. Y es que –como dice el gran Stefan Zweig en su libro sobre Erasmo de Rotterdam-: “Humanista puede llegar a serlo todo aquel [y aquella] que sienta aspiraciones hacia la educación y la cultura; todo ser humano [ ], tiene acceso a esta libre comunidad… “. Pero las personas partícipes de ese egregio grupo tiene frente a sí, no solo el orgullo de su pertenencia, sino – en el caso de El Salvador- la inmensa responsabilidad de su trabajo cotidiano: el trato esperanzador con la niñez y la juventud en un país casi desesperanzado. Este es un reto que excede las posibilidades individuales y exige las complementariedades más diversas de la familia, la comunidad, el municipio, el Estado. Pero exige sobre todo…creer en la educación, es d...

Elogio de la utopia

El elogio de la utopia. El poema, Oda al pan, de Pablo Neruda, podría ser una poética versión o un canto a la historia misma de la humanidad en su lucha milenaria por finalizar cada día de la vida, cada jornada del trabajo, con la satisfacción de haber llegado al lecho del descanso nocturno con un pan compartido, y con la certeza de amanecer al otro día, con la seguridad de su obtención. La Oda, es un canto de esperanza en el que al final de esa lucha el poeta augura un mundo de pan para todos... Lucharemos por ti con otros hombres, con todos los hambrientos, por todos los ríos y el aire iremos a buscarte, toda la tierra la repartiremos para que tu germines, y con nosotros avanzara la tierra... Todos los seres tendrán derecho a la tierra y a la vida, y así será el pan de mañana, el pan de cada boca, sagrado, consagrado, porque será el producto de la más larga y dura lucha humana. A esa lucha milenaria por el pan, que la humanidad ha sostenido, se le une otra lucha no menos cruenta: la ...

Aniversario de Monseñor Romero 2009

La esperanza como centro de la vida.* Si existe soledad, si existe el mal, si existe la abrumadora pobreza y la injusticia, debe haber esperanza, esperanza del bien, esperanza de justicia. No se puede hablar de las fuentes de la felicidad humana, sin hablar de los enemigos de esa misma felicidad. El centro, los centros de la vida, son siempre conquistas que se hacen en lucha contra algo que se opone a nosotros mismos, a nuestra realización de felicidad. La esperanza, es el alma de esa lucha: la persona que está lejos de su lugar amado, tienen la esperanza del retorno. La persona que ama, tiene la esperanza de un amor correspondido; la persona que crea, tiene la esperanza de alcanzar su obra máxima; la persona que ama al mundo, tiene la esperanza de una humanidad entera que sea feliz. La esperanza, no es una palabra vacía, no es una categoría perdida del lenguaje, no es una queja de la nada. La esperanza es un sentimiento real que toma vida en el mundo a través de personas reales en u...

El Salvador: una historia de la barbarie

El Salvador: una historia de la barbarie. Terror contra esperanza. Política contra ética. Jorge Castellón. Surgimos con los volcanes en ese estrecho de mar entre dos continentes, y así, lo que iba a ser nuestro suelo, apareció de la lava de una y otra erupción, haciendo esa superficie delgada y heterogénea, de lagos y montañas, de ríos, de cuevas, de lo que hoy conocemos como Centro América. Esta fue nuestra virtud y nuestra desgracia. Con un suelo rico y fructífero abonado de ceniza, heredamos tanto la perenne furia de la tierra, como la abundancia gratuita de los campos. “Varios milenios antes de Cristo- dice David Browning- el hombre de El Salvador había adaptado a su tierra un gran numero de plantas alimenticias, entre las que figuraban el maíz, varios tipos de frijoles y de calabazas, y de chiles. Además de estos alimentos, otras series de plantas cultivadas en América central – aguacate, jocote, saúco, guayaba, zapote, papaya, tuna, tomate, cacao, maguey, tabaco, algodón, henequé...