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Las golondrinas del Teatro Nacional

Las golondrinas del teatro. Al pintor, Carlos Cañas Agarradas de esa tierna oscuridad que da el inicio de la noche, colgadas, se diría, del aire ya gris de las penumbras, orilladas quizás, en los relieves de aquellas paredes de blanco concreto; escondidas en los alfeizares, agazapadas bajo los arcos, protegidas por las recias columnas de su palacio, aquellas golondrinas, pequeñas y negras, esperaban. Y llegada esa hora donde todo es… desbandada, un ir y venir, un arremolinarse de apuros de las gentes allá abajo, también ellas, de salto en salto, buscaban posarse en los cables eléctricos de la calle, entre poste y poste, entre línea y línea, conformando una especie de escritura musical sobre líneas negras, en ese papel gastado de la mampostería gris de aquel teatro, era aquella una partitura de los elementos, de esa ciudad donde yo crecía.. El Teatro, sumergido en el centro mismo de esa sumatoria abigarrada de viejos edificios, y ocultado desde el suelo por la multitud… yacía siempre si...

Aniversario de Monseñor Romero 2009

La esperanza como centro de la vida.* Si existe soledad, si existe el mal, si existe la abrumadora pobreza y la injusticia, debe haber esperanza, esperanza del bien, esperanza de justicia. No se puede hablar de las fuentes de la felicidad humana, sin hablar de los enemigos de esa misma felicidad. El centro, los centros de la vida, son siempre conquistas que se hacen en lucha contra algo que se opone a nosotros mismos, a nuestra realización de felicidad. La esperanza, es el alma de esa lucha: la persona que está lejos de su lugar amado, tienen la esperanza del retorno. La persona que ama, tiene la esperanza de un amor correspondido; la persona que crea, tiene la esperanza de alcanzar su obra máxima; la persona que ama al mundo, tiene la esperanza de una humanidad entera que sea feliz. La esperanza, no es una palabra vacía, no es una categoría perdida del lenguaje, no es una queja de la nada. La esperanza es un sentimiento real que toma vida en el mundo a través de personas reales en u...

El Salvador: una historia de la barbarie

El Salvador: una historia de la barbarie. Terror contra esperanza. Política contra ética. Jorge Castellón. Surgimos con los volcanes en ese estrecho de mar entre dos continentes, y así, lo que iba a ser nuestro suelo, apareció de la lava de una y otra erupción, haciendo esa superficie delgada y heterogénea, de lagos y montañas, de ríos, de cuevas, de lo que hoy conocemos como Centro América. Esta fue nuestra virtud y nuestra desgracia. Con un suelo rico y fructífero abonado de ceniza, heredamos tanto la perenne furia de la tierra, como la abundancia gratuita de los campos. “Varios milenios antes de Cristo- dice David Browning- el hombre de El Salvador había adaptado a su tierra un gran numero de plantas alimenticias, entre las que figuraban el maíz, varios tipos de frijoles y de calabazas, y de chiles. Además de estos alimentos, otras series de plantas cultivadas en América central – aguacate, jocote, saúco, guayaba, zapote, papaya, tuna, tomate, cacao, maguey, tabaco, algodón, henequé...

Navidad, triste Navidad

Navidad, triste Navidad Imagino un día, en el que puedas regresar. Imagino un día, en que podamos volver a conocerte. Por ahora, permaneces escondida detrás de las cosas, Existes como existen las leyendas olvidadas: de las cuales, tan sólo percibimos sus sombras con la débil memoria del olvido, o con la gruesa ceguera de lo que ignoramos. Te has convertido en un pretexto. Tu nombre -que significa nacimiento- ha perdido su real significado. Hoy, es uno de las palabras con las que se nombra el intercambio de las cosas; el arte de la compra, una forma, dicen, de decir a los demás… que los queremos. Un poeta dijo una vez, que entre nosotros y las cosas existe un cristal, una barrera transparente. Por eso jamás esas cosas, nos pueden llenar el corazón, aunque nos parezca que por su proximidad, las poseemos. Tan sólo hay un lugar donde tú existes. Un lugar secreto, un lugar pequeño, un lugar inadvertido por el mundo: La tenue esperanza de algún niño descalzo; su oculta soledad tras los carto...

El laberinto perdido

El Laberinto perdido. Hace unos treinta años ya, en lo que recuerdo era ese parque llamado Los Planes de Renderos, existía una estructura ovalada o circular formada por arbustos de mediana estatura, que dispuestos como estaban, le daban vida a lo que conocemos legendariamente como un laberinto. Sus paredes entonces, eran de ramas y hojas profusas, tanto, que era imposible ver a través de esas paredes verdes. Sus pasadizos en espiral, eran tan intricados para un niño menor de 10 años que era yo entonces, que no pocas veces, entrando en él, sentí la verdadera angustia de estar perdido, y la impotencia de no encontrar nunca la salida. La altura de las paredes era tal, que hubiera necesitado el doble de mi estatura para poder ver del otro lado de una de éllas. Así lo recuerdo ahora: amplio, complicado, fatigoso. Entraba corriendo con el deseo de extraviarme. Porque lo emocionante era perderse, aunque causara inquietud y a veces miedo. Era una aventura, un reto de poder encontrar la solució...

Carta a un hermano lejano...que aveces está triste

Carta a un hermano lejano …que a veces está triste. Hermano, yo te entiendo, pues para nosotros que estábamos ya aquí cuando llegó el 68, supimos luego que allí, el siglo se partió en dos mitades; para nosotros que estábamos ya por estos lados, cuando con mentiras nos dijeron que la luna ya era nuestra… para los que, dicho de otra forma pues, estamos cerca ya de completar los cuarenta años, mucho ha pasado ya por nuestros días: Nos despedimos del siglo veinte ya llenos de nostalgia…añoramos cosas que hoy, sólo nosotros recordamos. Nosotros, los de entonces, aprendimos de Serrat que si bien no nacimos en el Mediterraneo, si nacimos Para la Libertad, para La fiesta, y que De vez en cuando la vida, debe tomar con nosotros café. Y fuimos a sembrar nuestro árbol con Alberto Cortez; y hoy ni las raíces han quedado. Luego Silvio y Pablo nos dijeron que el sueño y el amor era posible; y Sabina nos hizo iconoclastas. ¿Cómo no voy a entenderte? Si juntos tarareamos en inglés a Carol King y a ...

El terremoto del diez de octubre

Hoy he evocado la imagen espantosa de una calamidad, de una catástrofe. Viene del pasado. Había estado siempre ahí, como una visión triste, como una fotografía de un momento de desgracia, pero ahora, con el correr del tiempo, se ha hecho de alguna forma, más profunda, más llena de significados, de sentidos: se ha convertido en un símbolo. Estaba como lo que era: una imagen dormida, una imagen triste, que esperaba su turno de emerger en la memoria caprichosa que se forma con la vida, pero sobre todo, esperando adquirir una nueva calidad, hasta llegar a ser una alegoría.. Sucedió hace mas de veinte años, en ese día que se ha repetido tanto en nuestra historia. La tierra estremeció sus profundidades, para sacudir lo que sobre ella misma estuviese plantado. Cayeron las casas, las paredes, los postes, los árboles, los edificios, como antaño, han caído los templos, las estelas, los muros. Recuerdo que fue al mediodía, que la tierra se movió como se mueve el mar: sentimos las ondulaciones de ...