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Quiénes somos los salvadoreños en el extranjero

¿Quiénes somos los salvadoreñass en el extranjero? La definición de nuestra identidad nacional es una tarea compleja en la que uno está obligado, como en el caso de todo aquello que se refiere a la cultura humana, de ir a la zaga de las trasformaciones cotidianas que en el amplio escenario de la vida de las personas y los grupos que conforman una nación, se producen. El mismo concepto de nación es entendido de suyo de diferente manera. Este concepto parece estar anquilosado a una idea muy tradicional de un territorio, un idioma, una religión y unos símbolos patrios. Por lo tanto, el concepto mismo de nacionalidad, también debiese desprenderse de su más llano significado: país de origen de una persona. La realidad histórica de la población salvadoreña, caracterizada por esa marcada necesidad migratoria, obliga a pensar el concepto de nación y de cultura –en relación a esa población- con mayor complejidad. Estamos ante un grupo humano, que ya no pertenece a un territorio pr...

La esperanza de un país

La esperanza de un país. No entiendo el trabajo de un maestro, ajeno a la utopía, al sueño, al deseo de un mundo mejor, vivible, justo. Por esa razón, toda persona con esa vocación es al final de cuentas, como educadora o educador, un/a humanista. Y es que –como dice el gran Stefan Zweig en su libro sobre Erasmo de Rotterdam-: “Humanista puede llegar a serlo todo aquel [y aquella] que sienta aspiraciones hacia la educación y la cultura; todo ser humano [ ], tiene acceso a esta libre comunidad… “. Pero las personas partícipes de ese egregio grupo tiene frente a sí, no solo el orgullo de su pertenencia, sino – en el caso de El Salvador- la inmensa responsabilidad de su trabajo cotidiano: el trato esperanzador con la niñez y la juventud en un país casi desesperanzado. Este es un reto que excede las posibilidades individuales y exige las complementariedades más diversas de la familia, la comunidad, el municipio, el Estado. Pero exige sobre todo…creer en la educación, es d...

Borges y el cuento de los dos hombres que sueñan… un mismo sueño.

Borges y el cuento de los dos hombres que sueñan… un mismo sueño. Un día 13 de junio muere Borges en Ginebra. Ya se cumplen 25 años de su marcha…En la ciudad más cosmopolita de Suiza, ha de esperar la muerte aquel autor que fue capaz de reunir el universo de las culturas y las ideas en la brevedad de sus cuentos y ensayos; en la lúcida profundidad de su poesía. Borge, como todos sabemos, se enorgullecía más de sus lecturas que de sus libros escritos. Y vivió incansablemente en su tarea de –no solo escribir- sino conocer, conocer los mitos y los lenguajes. Se dedicó por ejemplo, al estudio de los orígenes de la lengua inglesa: estudió el escandinavo, viajó a Islandia y pudo llegar a conocer más que ningún otro escritor de lengua española, el antiquísimo idioma inglés. Su lápida, está escrito en esa lengua en su forma antigua. Murió haciendo literatura. Murió, el mismo, preso de las sorpresas del laberinto del destino; murió, juntando con sus actos, las orillas de una ma...

Un encuentro con Kundera

Un encuentro con Kundera Leer, escribir y comentar parece ser un proceso que para el escritor o la escritora, es siempre una tarea de creación constante. Esa persona que escribe y lee, recrea quizás esa lectura desde una posición distinta al lector común. Y esa re-creación de la lectura se expresa tanto en su escritura, como en su reseña de la obra ajena, en su comentario de un oficio que bien conoce. Probablemente sea cierto que el escritor o la escritora, lee escribiendo y escribe leyendo, pero no es menos cierto que al pensar en la obra ajena, al comentarla, pasa de la lectura y la re-lectura, a una nueva literatura nunca menos bella o efímera: al artículo o al ensayo literario. Y muchas veces, en esa re-lectura inacabada -que por un momento se detiene en ese artículo o en ese ensayo-, se atisba un camino, se descubre una tendencia, se devela una verdad, hasta entonces desconocida para todos. Hay dos antecedentes importantes de este tipo de literatura en Latinoamé...
La hora de comer. Escuché hace poco tiempo una interesante, mejor, apasionada conferencia de parte de dos mujeres que han dedicado sus vidas, una al arte culinario, la otra, a ello y a la literatura, me refiero a Lidia Matticcio Bastianich, reconocida cocinera italiana de la televisión educativa norteamericana (PBS por sus siglas en inglés), y Judith Jones, editora, quien publicara aquel memorable libro de Julia Child: Mastering the Art of French Cooking, y quien a su vez, fuera traductora al inglés de Jean Paul Sartre y Albert Camus, así como la editora de John Updike por más de 50 años. En la ocasión de esa conferencia celebrada en noviembre de 2009, y que fue auspiciada por Harvard Book Store, la señora Bastianich habla de su libro Lidia Cooks from the Heart of Italy, y entre otras cosas, reflexiona sobre esa experiencia única que es el momento en que… compartimos en la mesa. Dice ella, que es precisamente a la hora de la comida, por ejemplo, que las personas estamos más abiertas, m...

La casa.

La casa: esa otra orilla que añoramos alcanzar. El hogar, la casa, ese espacio donde, tras cerrar la puerta, el mundo queda afuera a la espera de nosotros, mejor, ajeno ya a nosotros, protegidos como estamos al fin en nuestro encierro de cosas conocidas, de sonidos que envuelven nuestros sueño, de voces a través de las cuales, volvemos a reconocernos en nuestra vida real, en lo que realmente somos…hija, hermano, padre, abuela. Afuera, no somos lo que somos: transitamos. Vamos de acá para allá, negociando nuestro rostro, y a veces, nuestro ser, en un trueque donde en el mejor de los casos, tras gastarse nuestras manos, nuestra voz, nuestra paciencia, nos queda la esperanza del retorno con lo nuestro, con los nuestros o con nuestra soledad fiel, que nos aguarda. Deambulamos, somos masa, muchedumbre; luego, en casa, somos este que soy, con nombre propio, aquella que es, inconfundible. En casa, una silla me recuerda, conoce mis pasos, mi peso, mi olor, el toque de mis de...