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La batalla de Acajutla.  ( o la herida de Pedro de Alvarado). (Publicada en Revista Destiempo. Año 5. Numero 24. México. D.F. Marzo- Abril 2010) El hombre de ojos tristes sopló a través de la concha que tenía entre sus manos, y así, se produjo ese sonido entre doloroso y seco que se irradió por el espacio cálido de ese mediodía. Su mensaje de derrota desparramó la sal en la carne viva de los que estaban moribundos tendidos en el suelo.  El muchacho emprendió su carrera mientras el sonido todavía se esparcía como sombra desde la colina: su figura salió del sonido y entró a su carrera; sus pies descalzos, se llenaron de polvo al lanzarse sobre el espacio horizontal al otro lado del valle. Era como si él persiguiera  su destino, o él mismo fuese perseguido por su propia fatalidad. Al correr, ejecutaba un plan, seguía la ruta preconcebida cada noche en medio de  la espera.  Soñó, esperó, planeó y ahora ejecutaba. Había ya recorrido ese trayecto ta...

¿Cuál es la verdad de Masferrer?.

Crear controversia, generar desacuerdos, sembrar dudas. A qué más puede un intelectual aspirar. Mejor,   qué más puede pretender la honestidad intelectual y el trabajo de una persona que reflexiona incansablemente sobre la realidad de su tiempo.. En su más reciente articulo , el admirable investigador y escritor Rafael Lara Martínez, plantea, -como siempre, basándose en fuentes primarias-, algunas declaraciones que comprometen a Masferrer dentro de una postura ideológica machista y discriminatoria de la población indígena.  Leí el articulo, con el interés y la atención con el que siempre uno se  aboca a los trabajos de este  destacado lingüista e historiador, quien en más de una vez, nos ha puesto frente a la verdad de la historia intelectual salvadoreña.. Y reflexioné sobre lo escrito con la misma seriedad con que  lo he hecho al estudiar los trabajos de Matilde Elena López, Marta Casaús Arzú o Karen Racine, quienes han estudiado –desde distinta...

El gran viaje de Eugenio Trias.

El gran  viaje de Eugenio Trias. Fotografía: Diario ABC España  Este día es enterrado Eugenio Trias. Para algunas personas cercanas al quehacer filosófico, quien ahora se nos adelanta, fue, es, el más importante filósofo español después de José Ortega y Gasset, lo que es decir mucho. Supe de Trias hace muy poco,  gracias al programa que  Radio y Televisión Española (RTVE) produjo,  nombrándolo con el axioma  de Descartes: “Pienso, luego existo”. En la edición dedicada a este pensador barcelonés , se nos presenta un hombre  fatigado –sufría la enfermedad que lo conduciría a la muerte- , pero sobre todo, se nos revela un hombre sumamente agudo y creativamente  audaz en  su  tarea filosófica; alguien que venía acometiendo en treinta libros, desde 1969 a 2010, -es decir, a lo largo de 40 años y cruzando por el Premio Nacional de Ensayo de 1983 -, la osadía de querer construir todo un sistema de pensamiento, afincado e...

La felicidad de la música

Fotografía de cubadebate.cub La felicidad de la música. A veces el ánimo cae, se arrastra entre las pedregosas cosas de la vida. A veces, por más que no queramos, los pies nos pesan en el andar que inevitablemente  tenemos que emprender en el intento de hacer la vida. No siempre estamos a la altura del buen ánimo, ese celaje del espíritu que nos pone la sonrisa en la boca y el optimismo en la mirada. Pero de repente algo pasa: un rostro bello, una flor exquisita, una puesta de sol, un beso, o la felicidad que la música depara. La existencia de la música nos cuestiona y nos llena de preguntas. Por ello, bien dice ese profundo pensador  y musicólogo, Eugenio Trias,  - quien ha escrito dos grandes obras  sobre el tema: “El canto de la sirena” y "La imaginación sonora”- que los filósofos no han hablado de la música: es muy difícil hablar de ella. La música nos hace decir, que quizás, hay otro mundo más allá de este, de una forma que no imaginamo...

De una ofrenda de Bach

De una ofrenda de Bach. (Publicada en Contrapunto, El Salvador.) Carlos Fuentes nos decía: la novela no es un género, es un espacio donde convergen todos los géneros. Y al acercarse a la gran novela descubrimos y re-descubrimos esa verdad maravillosa, que lleva consigo que la novela sea también, reveladora, es decir, permita permanentes descubrimientos. Pero tal vez, esta revelación sea un regalo tan solo de la re-lectura. Re-leer sería abrir la puerta que dejamos entreabierta la primera vez, cuando no nos atrevimos a pasar dentro, y apreciar lo que no estábamos preparados para ver.  Gracias a la novela, quizás, entramos sin darnos cuenta no solo  a esas  cronologías y descripciones de las variadísimas formas  de la cultura de los pueblos; a las tortuosas preguntas e inquietudes del ensayo y de la filosofía; a las divagaciones impresionantes de seres que habitan los universos literarios, que se vuelven modelos, paradigmas o rasgos universales ...

El jardín perfumado

El jardín perfumado. Hay riquezas que en su sencillez, pasan desapercibidas. Nos acompañan, tan solo a la espera de un breve comentario, una ligera mirada de reojo o una simple interjección. Como parte de nuestra vida cotidiana, las especias, parecen esencias fútiles en un mundo que adora el brillo, el ruido y la pesadez. Se dice que en el siglo XVI, al valor moral de una persona se le comparaba metafóricamente con el valor ¡de un saco de pimienta. ! Y las Cruzadas, el descubrimiento de nuestro continente, como la vuelta al mundo que realizó por vez primera Fernando de Magallanes, escondían a su seno la ambición por alcanzar  el lejano Oriente, es decir, la fuente misma de las raras especias. Hoy observo un pimentero de alguna mesa, y me parece increíble que hace 500 años, se haya matado por un pu ñado de sus granos ; se hayan urdido y ejecutado guerras por la posesión de la canela, la nuez moscada, el clavo, la mostaza.  Su valor, era para los comerciantes...

Ayer enterré a mi abuela

A María Antonia Huezo 12 de diciembre de 2012 Silenciosamente, como antes de su muerte ella había vivido, su ataúd bajó a la tierra. Es decir, esta tierra, la de este país, que hoy visito para acompañar a esta menuda mujer, en su marcha. Viviendo en el extranjero, la bondad de Dios y la buena voluntad de otras personas, me ha dado la oportunidad de estar a tiempo para velarla y enterrarla. Para conversar con ella a solas. Con sus 91 años, llevaba en sus ojos apagados, imágenes ya olvidadas por todos o jamás presenciadas por ninguno. Recuerdo que en un cuento, Borges se pregunta sobre quienes fueron los últimos ojos que vieron a Cristo, y sobre qué cosas se han perdido con cada persona que muere. ¿Qué cosas se han perdido con la muerte de esta mujer, que engendró a toda mi familia? Es que quizás, pese a la historia individual de cada vida humana, a cada uno el destino nos depara una memoria irrepetible de las cosas del mundo, de las que nacen de la bondad y de las que na...