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¡Un final de libro!

Estamos acostumbrados desde hace no sé cuanto tiempo a pensar la vida como en el cine, a que los hechos de la realidad que nos sorprenden y los desenlaces que nos emocionan sean valorados “como de película”. Desdeñando incluso la propia realidad y la realidad de las palabras mismas. Se ha escrito poco sobre cómo los modelos de conducta, los hábitos sociales, el comportamiento sexual o el lenguaje, han sido en mucho influidos por el cine en nuestra sociedad contemporánea. Pero dejemos ese arduo tema a los comunicólogos y sociólogos, y permítaseme apreciar hoy tan solo, - en el Día Mundial del Libro- el valor de la palabra sobre la imagen, del libro sobre el mal cine: por que dos buenas artes son incomparables. De reivindicar una vez más, la gran literatura sobre la industria masiva de aquella ciudad angelina. Reiterando, por supuesto, que el buen cine existe, pero hace menos ruido, y proviene de otros confines inesperados. Empero, dadas mis limitaciones, de es...

Lágrimas negras.

Fotografía: Wikimedia.org A Bebo Valdés. ¿Es la belleza diferente en sus formas?  ¿Es acaso el amanecer, diferente, del hermoso atardecer? ¿No podrá ser el día y la noche, juntas,  la belleza del tiempo que fluye como un ser total? ¿No será que somos nosotros, las personas, las que apartamos, las que dividimos las cosas que nos rodean? Y las contraponemos. ¿Y en el arte, que es más bello?  ¿Será acaso más hermoso  un verso que un lienzo? ¿Neruda que Van Gogh? O en un mismo lenguaje, digamos música… ¿qué será más bello? ¿El tango que el flamenco? Hoy, aprendí, oyendo esta música exquisita , que lo que nos produce gozo en el arte, no es solo la diversidad y su diferencia, sino, la diversidad  en su conjunción. ¡Quién me iba a decir!, que el bolero y el flamenco eran hermanos de sangre. Pero aun, que el canto  lejano y profundo, ese que tiene sabor de noche árabe, de día  hebreo, y de calor  mediterráneo, podía juntarse...

Sampedro: “Gracias a todos”.

Fotografía Diario El País. España Leí esta mañana lo que García Márquez ha escrito casi al final de una de sus grandes novelas: ¨Nada se parece más a una persona como la forma de su muerte”.  Ocurrió tan solo algunos  minutos posteriores de enterarme de la muerte de otro Atlas del Humanismo contemporáneo: José Luis Sampedro. A veces la vida tiene esos misterios. La coincidencia entre este hecho triste y el encuentro de esa sentencia inolvidable.  Por un momento creo confundir que fue primero, pues en estos días, suelo revisar con prisa los titulares del único periódico que consulto diariamente y tener abierto  al mismo tiempo, el libro de García Márquez en el que vivo. Sampedro murió el pasado domingo. Había pedido que se divulgara su muerte hasta que su cuerpo hubiese sido incinerado; lo que aconteció hoy martes. Murió como la imagen de esa sonrisa que da titulo a uno de sus libros: La sonrisa etrusca; es decir, de forma apacible. Después de...

Artículos de García Márquez.

Fotografía: Diario La Razón de Argentina. Hoy, que me encuentro sumergido en la lectura y relectura de Gabriel García Márquez, sopesando con cierto orgullo de viejo, el valor más entrañable y más genuino  de esos libros sin los cuales América Latina,  perdiera mucho de su identidad cultural y de su dignidad en las cosas del arte; y sin los cuales, el mundo, desconociera una forma genuina de narrar la realidad más insólita, esa  realidad en la que viven y desviven una buena parte de sus habitantes de habla española. Hurgando en los archivos digitales -esa lado grandioso de la tecnología, que le sabe  sonreír al buen curioso que no ha nacido en esta era de las computadoras-,  encontré los artículos que Márquez  escribió para el Diario El País de España !desde 1979 hasta el 2007! Se hallan aquí,  artículos hermosos sobre el arte de la escritura; crónicas, anécdotas; historias desgarradoras sobre diferentes lugares y hechos d...

Monseñor Romero: la semántica de la vida

Fotografia: CARITAS.ORG Monseñor Romero: La semántica de la vida. (Publicado en Diario Colatino Revista TresMil , marzo 2012) Aquello que nombramos con las palabras a veces tiende a desaparecer, dejando en su lugar una sustancia hueca que ya no significa nada. La ausencia del vinculo entre lo que se nombra y la cosa en sí, entre el concepto y el objeto de la realidad que este refleja, deja a las palabras en el vacío.  Ese abandono de la palabra misma en medio de la nada, es en su esencia, una de las  principales dolencias de nuestro tiempo. Alejadas de su cometido, las palabras languidecen. Arrancadas de sus raíces, que yacen en la tierra  donde acaecen los hechos humanos,  cada palabra deja de ser lo que es, para ser nada. Al no decirnos nada, el lenguaje pierde el elemento que le da la vida. Como lo ha dejado escrito Susanna Tamaro  en el titulo de su hermoso libro: Cada palabra es una semilla, lo que nombramos debiera conl...

Carcel de Mariona : la ciudad de la esperanza

La ciudad de la esperanza (Pubicado en Diario Colatino. Revista TresMil.San Salvador. 2010)     Fotografía: Diario La Página. El Salvador. A "…los tristes más tristes del mundo. Mis compatriotas, mis hermanos" Roque Dalton A manera de prólogo. Un día aprendí lo que ya hombres, mujeres, niñas y niños de mi país han sabido siempre tras aprenderlo en carne propia: aprendí como se debe de comer y masticar una tortilla para que calme un hambre asesina: comerse primero sólo la mitad y masticarla despacio,   lo más despacio posible, casi rumiarla. Luego, comerse la otra mitad, repitiendo la operación. También, supe que el agua es lo más vital del organismo: tres días de privación  producen fiebre, alucinaciones y obliga a beberla de donde sea, incluso del retrete. Aprendí que un grito de dolor al ser escuchado, te puede hacer vomitar de dolor a ti también.  Que si uno va a morir, y ama, desea por lo menos que aquéllos que te amen, v...
La batalla de Acajutla.  ( o la herida de Pedro de Alvarado). (Publicada en Revista Destiempo. Año 5. Numero 24. México. D.F. Marzo- Abril 2010) El hombre de ojos tristes sopló a través de la concha que tenía entre sus manos, y así, se produjo ese sonido entre doloroso y seco que se irradió por el espacio cálido de ese mediodía. Su mensaje de derrota desparramó la sal en la carne viva de los que estaban moribundos tendidos en el suelo.  El muchacho emprendió su carrera mientras el sonido todavía se esparcía como sombra desde la colina: su figura salió del sonido y entró a su carrera; sus pies descalzos, se llenaron de polvo al lanzarse sobre el espacio horizontal al otro lado del valle. Era como si él persiguiera  su destino, o él mismo fuese perseguido por su propia fatalidad. Al correr, ejecutaba un plan, seguía la ruta preconcebida cada noche en medio de  la espera.  Soñó, esperó, planeó y ahora ejecutaba. Había ya recorrido ese trayecto ta...