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Nussbaum: Premio Príncipe de Asturias

Nussbaum: Premio Príncipe de Asturias. Martha Nussbaum (New York, 1947) será galardonada  este 26 de octubre con el premio Príncipe de Asturias, por su destacadísimo aporte al pensamiento filosófico en particular y a las ciencias sociales en general. Este premio, a diferencia del Nobel, abre un espacio para reconocer el trabajo de todas aquellas personas dedicadas asiduamente a las ciencias sociales en el mundo; ya el año recién pasado, en este sentido, fue también galardonado el insigne  psicólogo y pedagogo estadounidense, Howard Gadner, creador entre otros aportes, de la teoría de las múltiples inteligencias.  Nussbaum, quien es la filósofa estadounidense más importante de la actualidad, y quien trabaja actualmente en la Universidad de Chicago, ha trabajado de forma extensa y profunda, principalmente,  sobre el  tema de Los Derechos Humanos, bajo la  novedosa concepción de las capacidades humanas , en colaboración creativa con el Premio ...

Yo, salvadoreño. Origen desconocido.

Yo, salvadoreño. Origen desconocido. Yo, desconozco mi origen. Mi familia se pierde en sus inicios, es decir, los desconoce. Mi país mismo, ignora su historia, la materia viva, funesta y mítica de la que procede. A veces me pregunto: ¿Cómo puedo ser sin saber de donde vengo? Yo, quizá provengo de un muy lejano abuso, de un rapto, de una forzada relación en una cosecha de café . No se registra ningún matrimonio oficial en mi familia, en tres generaciones atrás de la mía. Tan solo la   figura difusa de unas niñas frente al resplandor de un horno de adobe, en medio de la madrugada de principios del siglo pasado: mis abuelas. Es que mi pueblo, es decir, el pueblo de mis abuelas, lo forman los hijos del estupro, las hijas del rapto, los desendientes del capricho sexual de los Adelantados, los conquistadores y los patrones. Yo nací, como todas,   en los rincones de un cobertizo en una hacienda cualquiera; yo nací en los caminos que comunican cafetal con cafetal, e...

Recuerdos de octubre

Recuerdo un patio, unos pinos. Recuerdo eso que llaman jardín que nunca más tuve. Recuerdo un cielo, un volcán, unas nubes, y pericos como niños en algarabiílla. Recuerdo tardes infinitas, días largos como vidas, noches profundas. Dimensiones de las cosas que se pierden con la edad y las tristezas. Recuerdo esperas largas   que terminaban felices. Dolores que cesaban. Recuerdo no haber estado solo. Recuerdo   tardes siempre en compañía. Recuerdo gentes en la calle. Sonrientes. Recuerdo noches sin temor, sin sobresaltos. Recuerdo un radio, una plancha: formas por entonces de la modernidad y el patrimonio. Recuerdo leche con nata, pan dulce y café espeso. Recuerdo el olor del ciprés y la varicela; del tomate y las paperas; de la canela y las fiebres; del limón y la gripe. Recuerdo unas manos y una voz. Recuerdo lo que es el consuelo. Recuerdo el sabor de la limonada,   del pan con miel. Recuerdo el sabor del huevo tibio. ...

Jorge González: el mito mágico

Jorge González: el mito Mágico Hay personas que resisten una simple biografia,   una descripcion vana, una gruesa rese ña, y   que ameritan la justicia de un estudio si no minucioso, al menos, tomando en consideración su específica circunstancia social e historica, que permita así, sobretodo, empezar a comprender la grandeza o la miseria, el significado o la intrascendencia, el legado o el olvido,   de esa vida que en esa biografía se manifiesta. La historia de Jorge González Barillas, el “Mágico”, es una de esas vidas humanas que enredadas siempre en el rumor, la leyenda, la estridente euforia, el ciego fanatismo, la emoción espontánea de la multitud, el nacionalismo banal o la rigidez del pensamiento, propicia y seguirá propiciando múltiples valoraciones y juicios, muchas de ellas, tan superficiales como equivocadas; otros, colocando su figura dentro del Olimpo imaginario de los seres que transitan a capricho entre lo divino y lo terreno. Solo un...

El viaje del elefante

El viaje del elefante. La historia de Salomón – que así se llama el elefante - en su viaje de Lisboa a Viena a principios del siglo XVI, podría no interesar a muchos. El periplo inusitado de este animal, como un obsequio curioso del rey de Portugal al Archiduque Maximiliano de Austria, convertido en cuento, más pareciera un paréntesis de holgura literaria en la seria elaboración novelística de quien fuera en su día el premio Nobel de literatura: José Saramago, el ateo más querido de los cielos, como una vez le hube de llamar, con cristiana esperanza, a breves horas de su muerte. La novela o quizá, el cuento largo que es en si El viaje del elefante, no hace otra cosa que confirmar que para el gran escritor, no hay tema que no pueda elevarse a la altura de una gran literatura, y como alguien dijo una vez, no es lo que se escribe sino, el cómo se escribe, lo esencial del genuino arte de escribir. Saramago cuenta esta historia de una manara tal, que hace de lo narrado y lo leí...

Wakefield: el cuento maldito

No sé si a veces la literatura realiza o promueve un designio. No sé, si un cuento es capaz de definir un destino, el de algún lector: su víctima. No sé, si ha ocurrido antes, que lo alguna vez escrito se vuelva profecía, oráculo aterrador de alguna vida. Adquirí ese libro ya hace 20 años, en las cercanías de aquella pequeña plaza San José, quizá en una calurosa tarde de San Salvador.   Me lo traje conmigo… Por años he visto el lomo de ese libro en el estante o sabía de su existencia en una caja cercana. Sin atreverme a abrirlo, tan siquiera a tocarlo. Sabía que estaba allí, como una maldición escrita solo para mí. El terror y el más   insoportable dolor me invadían de lleno al repasar en el recuerdo, su argumento, tan siquiera. Sentía ese libro, ese cuento, burlarse, señalarme con un dedo acusador; quizás, sonreírse satisfecho al ver mi propia vida. Para mí era un libro maldito, en el que una vez leí una historia que al imaginarla en mi vida la sentí inso...

Crónicas de Arturo Ambrogi

Crónicas de Arturo Ambrogi Publicado en Revista Contrapunto Arturo Ambrogi (1874-1936), fue un escritor que poseía la tan rara facultad de la fina escritura,   pero sobre todo, este salvadoreño de entre-siglos, fue un cronista excepcional y junto a ello, un viajero incansable, un cosmopolita en el más extenso sentido del término. En el año 1996, bajo el titulo de Crónicas, y con el auspicio del entonces Consejo nacional para la cultura y el arte, se publicó un conjunto de breves escritos (24 en total) procedentes de tres de sus trabajos principales: Crónicas marchitas (1916), Marginales de la vida (1912)   y Muestrario (1955). En conjunto, la obra es un recuento de relatos de vida del escritor en su peregrinaje por el mundo, pero principalmente un contar de encuentros con personalidades sobresalientes de la literatura y el arte latinoamericano. Se inicia el libro con la visita que Ambrogi hiciera a la casa de Rubén Darío en el año 1915, en una de sus estancia...