Navidad, triste Navidad



Navidad,
triste Navidad

Imagino un día,
en el que puedas regresar.
Imagino un día,
en que podamos volver a conocerte.

Por ahora,
permaneces escondida detrás de las cosas,
Existes como existen las leyendas olvidadas:
de las cuales,
tan sólo percibimos sus sombras
con la débil memoria del olvido,
o con la gruesa ceguera de lo que ignoramos.

Te has convertido en un pretexto.
Tu nombre -que significa nacimiento-
ha perdido su real significado.

Hoy, es uno de las palabras
con las que se nombra el intercambio de las cosas;
el arte de la compra,
una forma, dicen,
de decir a los demás… que los queremos.

Un poeta dijo una vez,
que entre nosotros y las cosas existe un cristal,
una barrera transparente.
Por eso jamás esas cosas,
nos pueden llenar el corazón,
aunque nos parezca que por su proximidad, las poseemos.

Tan sólo hay un lugar donde tú existes.
Un lugar secreto,
un lugar pequeño,
un lugar inadvertido por el mundo:

La tenue esperanza de algún niño descalzo;
su oculta soledad tras los cartones con los que hacen su cama;
su callada mirada, con que la que observa a los que pasan;
y la sencilla alegría, con la que juega con sus dedos.

Porque se parece a Aquél,
que también nació sin casa,
sin cuna;
en tierra extraña;
en medio de la noche
entre las vacas y los bueyes;
indiferente al mundo…

Imagino un día, en que puedas ser,
eso que hoy necesitamos.



Jorge Castellón

Diciembre del 2008





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