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Nadie los quiere

Nadie los quiere.

No los quieren de donde vienen. No los quieren donde están. No los quieren a donde querían ir.
Las seis mil personas atrapadas en su destino en la ciudad de Tijuana, parecen ser los condenados del lugar donde nacieron. Los expulsados de su propia casa. Los mal venidos para una parte de la población donde se han refugiado y los indeseables para esa tierra sonada a la que intentaron llegar.
Sergio Ramírez en un sentido escrito cita las palabras de Adela Cortina cuando dice que a los inmigrantes no se les quiere por ser inmigrantes sino, por ser pobres. Lo que la filósofa española nombra Aporofobia: temor a los pobres.
Es ese temor a los pobres lo que evidenciamos en el destino de esas seis mil almas. Tan solo imaginemos. Si fuesen ricos, sus países les pidieran regresar; o no los hubieran dejado dejar marcharse, así porque sí. Toda la población por todas las poblaciones donde pasaran los saludaran, les invitaran a sus casas, les dieran abrigo y cobijo sintiéndose alagadas …
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Esas figuras en la noche

Esas figuras en la noche.

Hoy, no sé por qué, me acordé de un cuento triste. Quizás por tanto amor, quizás por tanto dolor, quizás por tanto sacrificio. No lo sé. Así es el alma. Uno no sabe a veces porque siente lo que siente.
Frente a mí se aparece esa imagen de dos personas andando un camino largo en medio de la noche más negra de algún lugar remoto donde los días son abrasadores. Uno figura encorvada carga otra acurrucada sobre sí. Son padre e hijo... Si. Lo adivinaron. Vienen de ese cuento que no tiene parangón que Juan Rulfo escribió hace muchísimos años: Oye si ladran los perros.
Van en busca de un lugar. Llevan arriba de ellos el peso del dolor y de la vida, de la calamidad, del mal. Ese peso sobre el padre, se aumenta con ese otro peso sobre el hijo. Una fuerza que aprieta y ahoga como nada.
A veces la esperanza se resume en un grito lejano, una distante luz, o los simples ladridos de unos perros que no llegan.
Y me acuerdo de otro cuento de la misma estirpe de los cuentos eternos…

De un mundo raro.

De un mundo raro.
El alma de una nación tiene su residencia concreta en personas humanas de diferentes sectores y grupos. El alma de una nación, el sentir nacional, el espíritu de una tierra o pueblo, en suma, la reserva espiritual de sus ciudadanos, esa que escapa a las grandes encuestas y estudios psicosociales-, es lo que a la larga define una nacionalidad, una forma particular de existir de un grupo humano. Un carácter nacional.
Esa alma colectiva, ese sentir, se manifiesta en la cotidianidad, en el día a día de la conversación, de las acciones de ese conglomerado de persona; en el saludo de cada mañana, en el apartarse al sentir muy próxima la presencia de otro; se manifiesta en el volumen de la voz, en los gestos de cada rostro. 
Es esa manera ante la cual un inmenso grupo humano, nos comportamos ante una fatalidad ajena, ante el júbilo de otros o ante los que a nosotros mismos nos pasa.
Si bien muchísimos pueden diferir de ese sentimiento; si bien miles no experimentan esa ola masi…

Una caravana de humanidad.

Una caravana de humanidad.
I
Se le adjudica a Ignacio Ellacuria haber dicho alguna vez: “A veces, la mejor opción no existe”. Se les adjudica a miles de personas en Centroamérica haber vivido y estar viviendo una vida sin mejores opciones, sin esperanza alguna. Desempleo, pobreza y violencia han sido las causas históricas que se han antepuesto a la esperanza de una vida digna para las mayorías centroamericanas.
Emigrar con lo puesto, dejar el lugar y enrumbar hacia donde la mirada lleva, es un destino vivo en las tres últimas generaciones de la población mayoritariamente pobre que habita en Guatemala, El Salvador y Honduras, particularmente. Antes, durante y después de las largas guerras civiles provocadas por décadas de militarismo y carencia de oportunidades democráticas, –acaecidas en los dos primeros países arriba mencionados-, este fue el sino de familias enteras dentro de ese triángulo geográfico y social donde lo que predomina son jóvenes y niños. Esto abarca ya un periodo de 50 a…

Naika. Before he falls

There's a little boy in a little house, he loves attention..
 And in his loving home when the lights go out. He wants to play..
He says; look at me mommy look at me.. I am flying can you see?

But the little boy sees his mother cries, it's all familiar..
 And with this noise outside he knows what it hide and hold too close..
She said; look at me baby look at me, in your heart I'll always be. 

Stop the war, stop the war before he falls Stop the war, he is a dreamer he is pure..

 And when the darkness clear, his home disapears.. The world is turning..
 And through the cloudy skies a man opens his eyes and yells and pray.
He screams; look at me boy look at me.. Can you hear me, can you breath?
 But tear on eyes by the scene, now one tear fall on his chest.

 Stop the war, stop the war before he falls. Stop the war, he is a dreamer he is pure.. Stop the war before he falls Stop the war he is a dreamer he is pure, he doesn't know what you fighting for.

 Stop the war stop …

Las maravillas del Quijote III

Las maravillas del Quijote III
Vengo del capítulo XXXII que trae al engañado Don Quijote de la sierra donde en penar vivía, y que, con la intervención de aquella Dorotea mal afortunada, disfrazada de reina, y su particular séquito, había sido nuestro héroe rescatado con mentiras. Ese mismo capítulo donde el héroe regresa a la venta donde Sancho Panza un día fue manteado y maltratado.
Pernoctando allí, se cuenta que, se dedicaron los acompañantes a buscar y justipreciar libros, y encontraron esa original Novela del curioso impertinente. A la que dieron lectura.
Mientras leo las 31 páginas de El curioso impertinente, casi olvido que leo otra cosa, que leo otra historia. Y que mientras leo esa historia dentro de otra historia, entro y salgo de la misma historia, como quien es llevado de la mano, y es invitado cordialmente a pasar de un aposento a otro aposento de un castillo, que, de suyo, propicia el olvido de sí mismo; porque, en cada habitación que se recorre, hay un muy otro mundo, un d…

Autumn Leaves.

Jacques  Prévert

Joseph Kosma


Autumn Leaves: de un poema de amor ya olvidado.

Para Karen y Mario,                                                                                                                         Compañeros en esta aventura.
I
En este otoño que pasa -como lo hice en el anterior- me he dedicado en lo posible, a escuchar todas las versiones en jazz que he podido encontrar, de ese tema musical que tanto me ha fascinado desde hace varios años: Les feuilles mortes (Las hojas muertas), más conocido por su bonito nombre en inglés: Autumn Leaves, cuyo exquisito sabor jamás cansa.
Pero este año he hecho algo más: quise averiguar, investigar sobre su historia, sobre el origen de esta melodía tan seductora; así, descubrí que esta pieza de música surge como una canción popular en 1945. La música, fue una creación del compositor húngaro Joseph Kosma (1905-1069) y la letra (más bien un poema) fue escrito por el poeta francés Jacques Prévert (1900-1977).  Entonces, en un primer mom…