martes, 1 de octubre de 2013

La verdad, clausurada por decreto.



La verdad, clausurada por decreto.

Tutela Legal del Arzobispado, ha sido cerrada por decreto de la autoridad máxima de la Iglesia católica salvadoreña: el arzobispo de San Salvador, Monseñor José Luis Escobar Alas.

Dadas la historia y el papel que Tutela Legal ha desarrollado en la historia política de El Salvador en los últimos 30 años, e impulsada por el increíble liderazgo e inteligencia de quien en vida fuera la Doctora María Julia Hernández,  esta decisión puede interpretarse – dadas las circunstancias en que se ha producido: sellando puertas con cerrojos, plantando vigilancia privada para impedir la entrada de los empelados, y sobre todo, sin la mínima  oportunidad de acceder a los archivos de la oficina una vez conocida la decisión-, como una acción que está ajena a consideraciones de ética laboral y responsabilidad social; como una decisión injustificada en relación a una posible falta de fondos de funcionamiento para la ejecución de proyectos, y como una decisión desvinculada a un proceso  de cambio institucional planificado y discutido con los empleados.

¿Por qué entonces se clausura de facto, Tutela Legal?

Seamos honestos: no existe en El Salvador, ni ha existido en estos últimos 30 años, una instancia o institución, que albergue con tanta responsabilidad la verdadera historia de la guerra civil salvadoreña. En esos archivos se encuentra – o se encontraba, en el caso de que a la hora que esto se escribe, ya hayan sido destruidos- las fuentes primarias de lo que se dio en conocer como el documento más importante de la segunda mitad del siglo XX en El Salvador: El informe de la verdad.

Allí, precisamente allí, están o estaban registrados los nombres, los lugares, las horas, los pormenores sangrientos y las responsabilidades y complicidades, de los hechos más abominables que la historia moderna del país, puede presentar.

La verdad está clausurada por decreto, en un país, que sigue adoleciendo  de la mentira institucionalizada, la polarización y la deshumanización.  La verdad se clausura por decreto, en un país, que solo podrá sanar con la justicia. Lamentablemente, solo la verdad puede conducir a la justicia. Clausurada la verdad, olvidada la justicia.





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