viernes, 1 de agosto de 2008

El Salvador antiguo I



Origen y memoria.



















¿De dónde venimos?
¿De dónde procede nuestra sangre?

¿Venimos de la oscuridad o de la luz,
del mar o de los cielos?

Somos los descendientes de dioses de la selva,
O somos, obras hechas de maíz,
De barro,
De madera.

Un poco de todo somos.
De todo un poco somos:
Lágrima, sangre, sudor, carne, hueso.
Ansia, rabia, dolor, delirio, risa.



De: Origenes.
Jorge Castellón.




Textos de estudio













Pedro Geoffroy Rivas (1908-1979)


“De todos los pueblos que en los albores de nuestra era se desbordaron sobre el trópico exuberante, ninguno quizá tan lleno de mágico sentimiento como aquel pueblo nahua que en sucesivas oleadas, a lo largo de ocho siglos, se estableció en la basta cornucopia geográfica que forman México y la América Central. Ninguno tan imbuido de mágico destino. Ninguno tan seguro de su divino origen. Ninguno tan decidido al éxito y al triunfo.

Pueblos extraordinarios, de un empuje vital no superado hasta ahora por ningún otro pueblo de la tierra. Pueblos imagineros, de alto pensamiento mágico, que recorrieron la mitad de nuestra América.”


“Habituados a los cambios súbitos en el paisaje, incorporados a la violencia del ambiente, viviendo entre huracanas, tormentas, erupciones, terremotos y destrucciones, nuestros antepasados indígenas estuvieron siempre predispuestos a la zozobra y la inestabilidad. Así, su manera de concebir la historia estuvo necesariamente influida por este sentimiento de cambio, destrucción y renacimiento.”



Fragmentos del discurso pronunciado en la Academia Salvadoreña de la Lengua, el 25 de marzo de 1966. Tomado de La mágica raíz. Antología de ensayos. Pedro Geoffroy Rivas. Dirección de publicaciones e impresos. San Salvador 1998.

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